Ir al contenido principal

Plutarco Elías Calles y su curandero

José Fidencio de Jesús Síntora Constantino, mejor conocido por la población como ‘el niño Fidencio’ fue un curador espiritual que poseía poderes “divinos” a tal grado que sólo le bastaba ver a un enfermo, para poder diagnosticarlo y curarlo. Fidencio no se desarrolló sexualmente y su voz era sumamente aguda, razón por la que le llamaban “El Niño Fidencio”.

La historia del curandero cuenta que fue visitado por el propio Presidente Plutarco Elías Calles en 1928, -quien siempre tenía un médico a su lado en todas las giras presidenciales- quien lo visitó buscando un remedio para una enfermedad de la piel que padecía, de la cual no se precisa si se trataba de lepra. Aunque no se sabe con certeza si los resultados de esta visita fueron positivos, todo parece indicar que sí.

Existe el relato que explica el encuentro se dio e la siguiente manera “El niño le untó miel de abeja y lo dejó en un cuarto. El presidente, incrédulo, le dijo que había viajado desde muy lejos como para que sólo le pusiera miel, pero después de unas horas ya estaba curado”

A partir de entonces, y como agradecimiento del Presidente al curandero, a través de la prensa de aquel tiempo se dedicó a hablar de las curaciones milagrosas del Niño Fidencio, haciendo que Espinazo (el pueblo donde radicaba este peculiar personaje) se convirtiera en un centro de peregrinaje y curación. No te parece increíble que en una época en donde la ciencia era reina, el presidente de la república hubiese acudido a un curandero, a remedios no reconocidos para atender un problema grave.

Entradas populares de este blog

Un Santuario para Guadalupe

Corría el año de 1771, cuando el rey en turno, Carlos III, dispuso que el dominico Fray Antonio Alcalde tomara posesión de la diócesis de Galicia, hasta entonces vacante, que abarcaba el actual territorio de los estados de Jalisco, Colima, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Nuevo León, Coahuila, Tepic, Texas y Louisiana. Así, el fraile abandonó Mérida para ocupar su nueva sede episcopal el 19 de agosto de ese mismo año y el 12 de diciembre hizo su entrada solemne en la ciudad de Guadalajara. Al llegar, pudo percatarse de que no existía ningún templo dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe, a excepción de la capilla anexa a San Sebastián de Analco y, como se consideraba devoto de esta advocación, decidió iniciar la construcción de un Santuario en su honor en 1777, mismo que fue terminado cuatro años más tarde. La imagen que corona el Santuario Guadalupano en Guadalajara fue pintada por José de Alcíbar en 1774 en la Ciudad de México y tocada al original el 5 de octubr...

Pedro Zamora "El Zorro de Jalisco"

General, Pedro Zamora (1890; El Limón, Jalisco — 28 de febrero de 1921; La Ciudadela, ciudad de México) fue un militar mexicano con idealismo villista que participó en la Revolución mexicana, vuelto leyenda en los relatos de Juan Rulfo. Nació en El Palmar de los Pelayo, en los alrededores de El Limón, Jalisco en el año de 1890. Zamora merodeó la región del Valle de Tuxcacuesco durante 10 años, convirtiéndose en uno de los guerrilleros más legendarios del Sur de Jalisco.  Luego de que Francisco Villa perdió el Occidente en los primeros meses de 1915, Zamora intentó recuperar Sayula el 28 de agosto, sorprendiendo a una guarnición carrancista. El vicepresidente municipal organizó la defensa, preocupado por que el capitán Francisco Bravo y demás oficiales no se encontraban.  El combate se centró en la iglesia y en la presidencia municipal. Los 600 villistas bajaron de los cerros cercanos y entraron por el oeste, lanzando bombas contra los reductos defensivos.  Los zam...

Rodolfo Álvarez Del Castillo "El Remington"

Los biógrafos de Rodolfo   coinciden en que fue el tercer hijo de Don Antonio Álvarez Del Castillo, familia originaria de Los altos de Jalisco que pasó a vivir a San Pedro Tlaquepaque en los tiempos convulsos de la Revolución. Ahí  Don Antonio fue muerto por Nicolás Barajas , acción que a toda la comunidad conmovió pero naturalmente con mayor Razón al pequeño Rodolfo  y a sus hermanos, quienes desde muy pequeños quedaron sufriendo  de las amarguras de la orfandad  .Rodolfo a quien ya sus amiguitos de la infancia le apodaban el  " Remington " se le quedo grabado la idea de vengar la muerte de su padre. Se cuenta del pequeño Rodolfo que en la escuela , cierto día que lo molestaron,tomó una piedra  del tamaño de una papa y cuál atinado lanzador beisbolero le dío a su contrincante en la mera nalga . Sorprendidos sus compañeros de semejante tino y estando de moda los rifles marca Remington,  comentaron entre ellos  " parece Remington ...